En la tercera jornada y última jornada del Primavera Sound llegamos al Fórum a primera hora de una tarde esplendorosa más propia del pleno verano, en la que abundaban las gafas de sol y los atuendos playeros.
Del público cabe decir dos cosas, por una parte se confirma la alta edad media de los asistentes a este festival, al parecer especialmente alta en ésta tercera jornada, y por otra, la creciente internacionalización del público, sí, finalmente los guiris parecen haber descubierto éste festival.
The Lions Constellations abrieron el festival lanzándonos a la estratosfera con la atmósfera ruidista y psicodélica que saben crear. A pesar de la temprana hora, la propuesta de los de Vilanova y la Geltrú, fue bien recibida por un público ávido de música que disfrutó con el final eléctrico de guitarras distorsionadas. A continuación nos acercamos al escenario Ray-Ban Vice para escuchar a Jeremy Jay, que por problemas técnicos tuvieron que parar nada más empezar el concierto. Una vez solventados, el californiano convenció con su nueva propuesta, alejada ya de su primera etapa más cercana a la faceta de cantautor e hizo bailar a no pocos asistentes.
El de The Jayhawks fueron para mi uno de los mejores conciertos de la jornada. El sol todavía brillaba, mientras las suaves melodías compuestas por Mark Olson y Gary Louris, llenaban el aire de una tarde cálida, mientras desgranaban temas del "Tomorrow the green grass" y "Hollywood Town Hall" haciendo las delicias de un público que con una sonrisa en la boca, nos introducíamos de lleno en una jornada que se prometía llena de emociones. Tras ellos aparecía a las ocho David Ivar Herman Düne en el escenario Rockdelux tocando en solitario "When the sun raise up this morning". Ya con el apoyo de bajo y batería, Herman Düne dieron muestras de su folk optimista con temas principalmente de su último trabajo "Next Year in Zion", aunque sonó también algún tema de "Giant" e hicieron bailar al público con la sutil alegría pop que destila "I wish that I could see you soon".
Tras el bis de Young nos dirigimos al escenario ATP en el que Liars, con un recuperado Angus Andrew, dieron un buen concierto y convencieron mucho más que en anteriores ocasiones. El colofón de la noche llegó con los incombustibles Sonic Youth de nuevo en el escenario grande. Bordaron un concierto en el que tocaron principalmente temas de sus últimos dos discos y del todavía inédito "The Eternal". Aunque sonaron impecables, se echó de menos que nos regalaran algunos de sus hits, como hicieron en la edición del festival de 2005, aunque en esta ocasión tocaron "Bull in the Heather" del "Experimental Jet Set, Trash and No Star".
Tras Sonic Youth el cansancio de la noche se hizo notar, y tras echar un vistazo a las propuestas más electrónicas tocó retirada. Fue una jornada llena de la experiencia y el buen hacer de músicos consagrados, que combinadas con otras propuestas más nuevas y estimulantes dejaron en el ambiente de la noche un aroma de exaltación sosegada.
Tras Herman Düne llegó el momento más esperado de la noche, 22 años hacía que Neil Young no tocaba en Barcelona y era mucha la expectación existente entre un gran número amantes del rock de 40, 50 y más años. Un público que nunca había tenido la oportunidad de encontrarse con su ídolo. Un ídolo que sigue en pié y dando guerra a pesar de las canas y los muchos años, y que sigue sonando con la misma energía que hace 20 años. Young empezó el concierto con "Mansion in the Hill" siguiendo con temas clásicos como "Hey, hey my my" y "Heart of Gold" e incluso rescató algún tema que hacía años no tocaba en directo como "Cortez the killer". A lo largo de su concierto, Neil Young combinó en su set el sonido de guitarras contundentes, con temas más acústico, apoyándose en la steel guitar y acompañándose de harmónica y banjo. Durante la parte final de su actuación el protagonismo lo tuvo el sonido de su vieja Gibbson e hizo evidente a los de mi generación, los que fuimos adolescentes en los 90, el porqué de la influencia que el amo del rock ha tenido en Sonic Youth y en tantas otras bandas 'grunge'. En la hora y media de concierto hubo tiempo también para que interpretara temas al piano como "Mother eart" que daba fe de la conciencia ecológica del canadiense. La guinda la puso el sorprendente bis, en el que Young versioneó "A day in the life" the los Beatles para cerrar el apoteósico concierto con una bufanda del Barça al cuello.
Autor: Nuria Claver.
Fotografías: Nuria Claver.
Fuente: http://www.lavanguardia.es/