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  Shemekia Copeland
15/08/2008    22:30 h


Cuando Shemekia Copeland hizo su primera aparición en un escenario en 1997, con el debut de su cedé Turn The Heat Up, rápidamente se convirtió a sus 18 años, en una gran estrella. La crítica coincidió en señalarla como una gran promesa, un huracán por moldear y fans de todas las edades coincidieron en que un nuevo talento había llegado. Shemekia lanzo dos cedés más, el nominado a los Grammys del año 2000, Wicked, y en 2002 Talking To Strangers. Su nuevo cedé, The Soul Truth, es el mas funky, profundo y excitante de todos los ralizados por Shemekia. Producido por el guitarrista de Stax, Steve Cropper, que colabora en el cedé, el álbum se adentra en el espíritu del soul clásico de Memphis, pero al mismo tiempo es contemporáneo. Con la poderosa voz de Shemekia, es una impresionante mezcla de rock, soul y blues.

Nacida en Harlem, Nueva York, en 1979, Shemekia comenzó su carrera musical despacio. «Nunca supe que quería cantar, hasta que me hice mayor», dice, «pero mi padre siempre lo supo, desde que era un bebe. El sabía que iba a ser cantante». Su padre, el legendario y ya fallecido, guitarrista Johny Clyde Coppeland, se dio cuenta del talento de su hija, cuando ésta no era más que un bebé. Él siempre le animó a cantar en casa, e incluso la llevó con él al escenario del famoso Cotton's Club de Harlem, cuando solo tenía 8 años. A los 15 años, Shemekia comprendió que lo que quería hacer en su vida era cantar.

Su pasión por cantar, unida a su increíble y tremenda voz le da un poder en el escenario que solo unas pocas señoras del blues han conseguido. Se le compara con unas jóvenes Etta James, Koko Taylor, Aretha Frankin y Ruth Brown, pero Shemekia que creció en las duras calles de Harlem, tiene su propia historia que contar. Aunque educada en el blues tejano de su padre, la música de Shemekia viene de dentro, de una mezcla entre su alma y las calles en las que se crió.

A los 16 años, Shemekia comenzó a actuar con su padre, convirtiéndose en su gran telonera. Johnny estaba ya muy enfermo, pero continúo con sus actuaciones, ya que quería que su hija fuera conocida, y sabía que la experiencia en los escenarios era muy importante para ella.

Sin llegar a la treintena, Shemekia continúa sus conciertos por todo el mundo. Comparte escenario en los más prestigiosos festivales "el Chicago Blues Festival, el Mantreaux Jazz Festival o el New York State Blues Festival", con algunos de los más grandes, como B.B. King, Dr. John, Koko Taylor y muchos otros. Se ha convertido en la heredera de grandes voces como Aretta Frankin, Etta James y Ruth Brown y atesora un palmarés con cuatro premios W.C Hardy, cinco Living Blues y una nominación al Grammy.

Una de las más importantes lecciones que Shemekia ha aprendido en este tiempo es la importancia de cantar desde el corazón. «Nadie quiere escuchar a alguien que canta solo para ganar dinero. Uno tiene que cantar porque necesita hacerlo». La voz de Shemekia, unida a las lecciones aprendidas de su padre y a su necesidad de cantar han hecho de ella una cantante excepcional con seguidores de todas las edades. Shemekia ha creado sus propias señas de identidad. Vocalista apasionada, se le puede calificar como el puente entre el soul sureño de sonidos gospel y el blues tejano que le viene de herencia. Caliente e inolvidable, nos lleva a través de un espectáculo en el que se puede sentir la fuerza de la naturaleza. Con un sonido entre chispeante y atronador, nos trae olas de energía y emoción. Posee una gran elegancia y llama la atención el cuidado detalle en todo lo que hace. Canta canciones modernas en las que esculpe un sólido blues. Su sonido es cálido, con un adecuado susurro que hace que no puedas distraerte ni un segundo.